El lado oscuro del fútbol

3 septiembre 2009 | Por Editor | Categoria: Entrevistas, Fútbol
Futbol

Detrás de la ilusión que genera el fútbol, detrás del apetitoso olor del césped de un estadio, detrás de la alegría que despierta ver a tú equipo ganar un campeonato, detrás de las piernas de los magos del balón que hacen maravillas al enfundarse sus botas, hay una cruda realidad que se refugia en el lado oscuro del fútbol. Hoy en día hay miles de niños en Europa entre nueve y 17 años con licencia para jugar al balompié, pero sólo algunos, por no decir casi ninguno, consigue hacer realidad su sueño. En España hay 340.000 jóvenes con esa licencia, sin embargo, sólo el 4% consigue llegar al fútbol profesional.

Según un informe que realizó la ONG Save the Children, cada vez es más frecuente encontrar niños que aspiraban a ser estrellas del balón en gran medida por el engaño de agentes o ‘pseudoagentes’ que se dedican a buscar talentos en los países más recónditos y marginados del continente africano y que han terminado durmiendo en la calle. Y es que la fórmula es muy sencilla. Te vas a uno de esos países en África donde el furor por el fútbol se ha apoderado de la sociedad, como por ejemplo Costa de Marfil. Te haces pasar como agente FIFA, observas durante unos días las ligas y los campos de fútbol, encuentras un niño ‘prodigio’, le aseguras que tú le llevarás a Europa para que sea como Didier Drogba, que tú te haces cargo de realizar los trámites de visado y que en breve estará ganando las perlas de la vida.

Y entonces emprendes el viaje. Te lo llevas a Bélgica por ejemplo, que es el puente perfecto para después triunfar en España, Italia, Francia, Inglaterra o Alemania, debido a que puedes jugar con tantos jugadores de la misma nacionalidad quieras. Lo llevas a un club con la credencial de que es el mejor jugador joven de África, y si la cosa sale bien, tú, como agente, cobras una millonada por el chaval. Si la cosa sale mal y el niño no da el ancho, le dejas en la calle sin visa, sin dinero y sin trabajo. Y regresas a probar suerte de nuevo hasta que encuentres uno que te haga millonario.

Este mismo estudio estima que hay cerca de 7.000 jóvenes viviendo en la calle tras fracasar en su intento de ser futbolista. Francia es el país de destino de la mayoría de los africanos. El 48% de los que juegan ahí son extranjeros y el promedio de edad es de 18,6 años. 210 de los 368 jugadores de la Copa de África juegan en equipos de 22 países de Europa. La selección de Costa de Marfil tiene siete campeones de ligas europeas. En resumidas cuentas, el ‘trata’ de futbolistas africanos es cada vez más frecuente. Cada vez es más común encontrar agentes fraudulentos que se saltan las normas de la FIFA.

Es el caso de Stéphane (según el mismo estudio de Save the Children), que en abril de 2007 marcó 12 goles en Camerún, cuando un hombre con acento angoleño se le acercó para ofrecerle llevarle al viejo continente y convertirle en jugador profesional. Cuatro semanas más tarde estaba en las calles de París con la visa caduca. Ahora trabaja como ilegal en la capital francesa. Cuando llama a su madre miente diciendo que le va muy bien en los entrenamientos, pero no puede regresar hasta que recupere todo el dinero que sus padres invirtieron en su futuro.

El fútbol puede ser un generador de ilusiones, de héroes, un refugio perfecto para olvidarse por momentos de la cruda realidad en la que vivimos, pero también, como casi todo, tiene un lado oscuro que es aterrador y cruel. Que no tiene piedad, que no perdona y que engaña. La FIFA y la Union Europea ya están trabajando en ello para solidificar sus reglas y ser contundentes con estos energúmenos que tanto daño generan. Save the Children le hizo una entrevista encubierta al director general del Sporting Charleroi de Bélgica, Mogi Bayat. “Es posible hacer llegar a 150 africanos por avión, los haces entrenar un par de días, eliges a los cinco mejores y después metes al reto en avión con destino a África”. Si todo fuese tan fácil como eso, habría miles de estrellas africanas jugando en todo el mundo y no los miles de futbolistas ‘fracasados’ buscando como regresar a casa.

Fuente: ElConfidencial.com

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