Ricard Casas, el segundo ‘menorquín’ de la selección

25 julio 2011 | Por Editor | Categoria: Baloncesto
Ricard Casas

Miquel Cardona

Agota sus últimas horas en la isla, en Menorca, “en mi casa”, sin apenas tiempo para desconectar. Curso nacional de entrenadores, clínics, charlas, campus… Ricard Casas se siente a gusto enseñando y hablando de ‘su’ deporte.

 

Girona, Selección y Menorca Bàsquet. El triángulo, la excusa que nos ha permitido tomar un café y charlar distendidamente con Ricard Casas, el segundo ‘menorquín’ de la selección.

 

Entre compromiso y compromiso, apenas habrá disfrutado unos días de su casa en la costa sur insular. Un entramado arquitectónico peculiar, alejado del mundanal ruido, remanso de paz y silencio que apenas interrumpe –aviones aparte- el trasiego de una tortuga, una serpiente o una lagartija por el jardín del técnico “menorquín. Soy y me siento menorquín. Aquí tengo mi casa, es donde vivo, buenos amigos y me encuentro muy a gusto. Disfruto de la isla y hago la vida normal como cualquier menorquín. Soy uno más en la isla, paso desapercibido y eso te produce una muy buena sensación”.

 

El 3 de febrero de 2009 –hace casi dos años y medio, pero parece una eternidad- pisó por última vez el Pavelló Menorca, donde rubricó bajo su dirección el Menorca Bàsquet episodios históricos en la ACB y el técnico atrapó a la afición con una perspectiva del baloncesto personal e intransferible: pasional, de entrega y estudio continuo en su justa medida, es decir, la máxima. Siempre dispuesto a superar su límite.

 

Ricard Casas ha sido el responsable técnico del Girona FC, el equipo revelación de la Adecco Oro 2010-11, cuarto en la liga regular y llegando hasta semifinales para, agotados, caer ante el favorito y todopoderoso Ford Burgos. De Fontajau, pasando por Valencia, ha llegado al Menorca Bàsquet el escolta David Navarro. ¿Una incorporación correcta, Ricard? “Muy buena. Es un jugador que tiene talento, físico, dinámica de equipo. Es un gran jugador, un jugador de raza, buena persona y un gran profesional, pero además con unas características de juego excelentes. Es un jugador explosivo y yo creo que es un gran fichaje, sinceramente”.

El tiempo que reside en Menorca, el técnico nacido en Manresa está al día de su ex equipo, “el hecho de estar aquí en la isla me permite estar bastante al corriente. A mí me parece que se está generando una línea muy correcta, apostando por jugadores que tienen talento, pero que generarán seguro una gran dinámica de equipo y de implicación. Estamos hablando de Bas, de Navarro, de Arteaga, jugadores contrastados de primer nivel nacional que aportarán implicación y dinámica. Este es un punto básico en cualquier categoría, pero más en la LEB”.

 

 

Ricard Casas ha destacado siempre, especialmente, como un generador de motivación y como tal responde a menorcabasquet.com por cómo debe reaccionar la afición insular tras el episodio de la temporada pasada, “lo que hay que vivir cada vez más, y en esta línea hay que hacer un esfuerzo, es de la realidad, es del presente y de la motivación y la inquietud que tiene el club ahora con sus circunstancias. Son las que son, con las que se tienen que vivir, para a la vez reanimarse y disfrutar de lo que se tiene. Este es el punto de partida y, a partir de ahí, buscar jugadores de este tipo que animarán el proyecto y la gente se identificará fácilmente con ellos”.

 

Un clásico colaborador de la Federación en selecciones de formación y en los cursos de entrenador nacional, Casas ha recibido la petición de asistir al seleccionador Sergio Scariolo en el próximo Europeo de Lituania. Un gesto al que Casas ha respondido en afirmativo, no es persona de egos subidos ni de anillos caídos, “antes era normal que el ayudante del seleccionador fuera un primer entrenador. Años atrás ya había pasado, no es la primera vez. Estamos hablando desde una perspectiva de selección absoluta. Para cualquier entrenador es un reto importante. En mi caso lo que tengo que hacer es saber adaptarme y tener el máximo compromiso en este rol. Es una gran satisfacción personal, porque es una valoración hacia mí y la suerte de poder ver la máxima perspectiva que se puede tener a este nivel. No hay ningún aspecto que no sea positivo y yo tengo que estar muy agradecido al seleccionador Scariolo que haya propiciado esta situación y yo le intentaré ayudar al máximo de mis posibilidades”.

Es el próximo reto de Ricard Casas, este autoproclamado menorquín, que ejercerá de entrenador ayudante más de veinte años después de la primera vez, aunque en aquella ocasión –en aquel histórico TDK Manresa de Flor Meléndez y George Gervin- era en un equipo. La perspectiva de la selección es, en todo caso, tan diferente como atractiva. Allí coincidirá con otro menorquín de altos vuelos, uno cuyos caminos se cruzaron en Manresa en plena etapa de formación y adaptación al baloncesto profesional. Sergio Llull, ¿les suena?

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