El ‘Vamos, vamos’, de Nacho Postigo, gana su tercera regata en el circuito Mini

25 septiembre 2014 | Por Editor | Categoria: Náutica, Otros Deportes, Vela
Nacho Postigo

Nacho Postigo

El navegante del RCNP se adjudica la Mini Air, de 300 millas, y pone rumbo a la Mini Transat del año que viene
El regatista del Real Club Náutico de Palma Nacho Postigo se adjudicó este lunes la regata Mini Air 2014, una travesía de 300 millas que forma parte de su preparación clasificatoria para la edición 2015 de la Mini Transat, el Atlántico en solitario en un barco de 6,50 metros.

El velero ‘Vamos, Vamos’ patroneado por Postigo completó las 300 millas de Mini Air en 2 días, 9 horas y 54 minutos, con una ventaja holgada de más de una hora y media sobre el segudo clasificado, el francés ‘Coeur Fidele’, de Edwin Thibon. El ‘Ipar Beltz’, del español Aitor Ocerin, entró en tercera posición, a pocos minutos de su predecesor. La regata zarpó de Valencia a las 12.00 horas del pasado 21 de septiembre y dobló las Islas Columbretes y las Pitiusas antes de regresar a la Marina Juan Carlos I. La flota participante estuvo formada por nueve unidades de serie, categoría en la que compite Nacho Postigo, y seis prototipos.

La victoria de Nacho Postigo, de 45 años, se suma a las obtenidas en otras dos regatas puntuables para el acceso a la Mini Transat, lo que le sitúa como el ‘rookie’ del momento, aunque todavía tiene pendientes las 1.000 millas de navegación en solitario que exige la organización de regata oceánica. El pasado mes de julio rompió el mástil cuando estaba realizando esta travesía.

Nacho Postigo, nacido en Santander y afincado en Mallorca desde los años 90, es un de los regatistas profesionales más conocidos de España, pero un novato en la clase Mini, donde debutó el año pasado. Reconoce que su reto de cruzar el Atlántico en solitario es “un viejo sueño de juventud” y se declara “fascinado” por los barcos en los que se realiza la travesía entre Douarnenez, Lanzarote y Guadalupe: “Mangudos, ligeros, con mucho trapo, como de otro planeta”. El ‘Vamos, Vamos’ es un Argos, la evolución del modelo de serie diseñado por Lombard con el que otro socio del Real Club Náutico de Palma, Hugo Ramón, concluyó las Mini Trasat de 2005, 2007 y 2009.

“He perdido ocho kilos para poder correr y coger fondo sin lesionarme las rodillas. Tengo una edad en la que no me puedo permitir el lujo de tener una lesión que me haga perder una regata, no puedo tener problemas de espalda, no puedo tener una lumbalgia, no puedo tener dolor de cuello… Toda mi preparación física está enfocada a prevenir estas lesiones y a reforzar la musculatura para poder estar muchas horas al timón”, confesaba Postigo a principio de verano, antes de iniciar la recta final de su preparación.

A principios del próximo año, Postigo y su mujer, que es la responsable de la logística del proyecto, se trasladarán a vivir a Lorient (Francia) para poder entrenar con la potente flota francesa. La vigésima edición de la Mini Transat comenzará en septiembre de 2015. La primera etapa unirá Douarnenez con Lanzarote y la segunda transcurrirá entre la isla canaria y Pointe-à-Pitre, en Guadalupe

La Mini Transat se celebra desde 1979 y está considerada como una de las regatas oceánicas más duras del mundo y una de las pocas que conservan su “pueza”, en palabras de Postigo. “En esta prueba no está permitido el teléfono Iridium ni el ordenador… A mí me parece una pasada”, opina el navegante cántabro, para quien la dureza del reto no está tanto en el hecho de cruzar el Atlántico como en el tramo del Golfo de Vicaya: “Cruzar el Cantábrico en septiembre es algo muy serio, incluso para un barco grande. Para un Mini de seis metros y medio sigue siendo un pequeño Himalaya”.

Postigo se muestra optimista después de haber encontrado respuestas positivas a las tres incógnitas que se le plantearon cuando decidió participar en la Mini Transat: “La primera era el barco, que por fortuna ha demostrado ser muy polivalemte, muy bueno en algunas condiciones y que se defiende en las que no son tan buenas. La segunda eran las velas, que han resultado ser una revelación. Y la tercera, mi respuesta a la navegación prolongada en solitario. En mi primera regata aguanté 39 horas con el piloto automático roto a un buen ritmo. Esto es algo que no sabes hasta que, por ejemplo, haces tu primer maratón”.