Nota de un socio del Llubi y ante todo, padre

10 junio 2022 | Por Redacción | Categoria: Árbitros, comunicados, Fútbol, Fútbol Base

Arbitro Jaume Gelabert, Jaume Joan

Escribo este escrito en relación con los acontecimientos que se dieron en el partido entre el Llubi y el Serverense en la semifinal infantil de fútbol 7.

Los hechos acontecidos son sabidos por todos. El Llubi lanzó un penalti que igualaba la tanda, pero el árbitro declaró la pena máxima como fallida a pesar de que el balón entro claramente en la portería. Al colegiado le mostraron posteriormente un video en el que se veia de manera evidente como el esférico estaba completamente dentro de la portería, y este ante la convicción de su error, decide dejar constancia de ello en el acta del partido.

El Comité de Competición resuelve que, al tratarse de un error humano tan evidente, se debe repetir la tanda de penal.. El club Serverense interpone entonces una reclamación en la que alega que al haber dado el árbitro ya por finalizado el partido, la decisión del Comité no tiene validez y por lo tanto no acepta repetir la tanda de penaltis y considera que el partido ya está finalizado con resultado a su favor

Escribo este escrito en relación con los acontecimientos que se dieron en el partido entre el Llubi y el Serverense en la semifinal infantil de fútbol 7.

Los hechos acontecidos son sabidos por todos. El Llubi lanzó un penalti que igualaba la tanda, pero el árbitro declaró la pena máxima como fallida a pesar de que el balón entró claramente en la portería. Al colegiado le mostraron posteriormente un vídeo en el que se veía de manera evidente como el esférico estaba completamente dentro de la portería, y este ante la convicción de su error, decide dejar constancia de ello en el acta del partido.

Lo realmente sorprendente de estos hechos no es el error arbitral. Todos sabemos lo difícil que es colegiar encuentros en estas categorías en las que los medios de los que disponen los árbitros son prácticamente inexistentes y en los que, en muchas ocasiones, la presión de los asistentes al encuentro puede inducir a desaciertos por parte del colegiado. Lo extraordinario a la par que triste, es el hecho de que un club de fútbol a nivel de infantiles, y a pesar de haber visto ellos mismos la obviedad del fallo, Invierta tiempo y esfuerzo en recurrir una decisión de un Comité de Competición que afecta directamente ya no a un mero resultado deportivo si no a la ilusión y esfuerzo de unos jóvenes que ahora ven como un simple error arbitral que además podía haber sido fácilmente subsanado con la repetición de la tanda de penalti, echa por fierra el sacrificio y las ganas invertidas a lo largo de la temporada.

 Además, los jugadores han tenido que sufrir una doble decepción ya que no solo se vieron perjudicados con el error del árbitro el dia del partido. También tuvieron que lidiar con el hecho de que se decidiera que la tanda de penaltis debía repetirse para posteriormente se anulara dicha decisión y la carga emocional y de ilusión que ello conlleva.

Y la reflexión que deberíamos hacer, mucho más allá de los hechos aquí concurridos y que al final son un simple resulta. Futbolístico. Lo que debemos realmente planteamos es qué valores les queremos inculcar a nuestros hijos. Porque en mi humilde opinión, la interpretación que podemos extraer de la situación aquí vivida es que independientemente del esfuerzo y el sacrificio, un error humano puede no solo acabar con tus ilusiones si no que parece también que alentamos la explotación  a nuestro favor d cualquier fallo que se pueda dar Independientemente de su evidencia. Y, por lo tanto, educamos a nuestros hijos a intentar buscar siempre el fallo del colegiado para poder luego obtener rédito de ello

Me gustaría poder decirle a mi hijo tras esta derrota que a la próxima hay que esforzarse más y trabajar más duro para poder salir vencedores. Sin embargo, la lección que hoy él ha aprendido es que una queja, incluso cuando es evidente que no está abierta a interpretación, puede tener más poder que cualquier sacrifico. Una lección que sin duda no esperaría que aprendiera en un deporte que debería promover el trabajo en equipo, la meritocracia y la humildad.

Sin duda, nosotros desde el Llubi no queremos ni mucho menos ahondar en este incidente. Tan solo queremos transmitir esta reflexión de hacia dónde nos gustaría que fuera la educación que les damos a nuestros hijos a través del deporte ya que, a este nivel, el fútbol debería ser tan solo una vía de esparcimiento, diversión y esfuerzo y no de polémica. competitividad y bellaquería.

Toni Ferragut

Socio del Llubi y ante todo, padre

 

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