BALONMANO Dinamarca 24 – España 25 Este hombre merece un monumento

29 enero 2015 | Por Redacción | Categoria: Balonmano, Otros Deportes
 Cañellas celebra el tanto de la victoria. FADI AL-ASSAAD REUTERS

Cañellas celebra el tanto de la victoria. FADI AL-ASSAAD REUTERS

Un gol de Cañellas en el último segundo fulmina a Dinamarca y mete a España en semifinales, donde se reencontrará con Francia

La selección nunca había vivido una racha así: por tercera vez seguida estará entre las cuatro mejores de un Mundial

 

Cogidos por los hombros todos le miran: saben que será él. El encuentro se creyó amarrado pero Mensah Larsen lo acaba de igualar, 24-24, y Manolo Cadenas pidió veloz un tiempo muerto. Sólo quedan 19 segundos. Un líder, Julen Aginagalde, rompe el silencio y señala con la mirada. El seleccionador entiende y acepta. Ya lo ensayaron en muchos entrenamientos. La jugada será elemental, un doble bloqueo contra la zona central rival, y dependerá únicamente de su destreza. El hombre al que tantos premios negaron, el astro ignorado del balonmano mundial, ante el disparo de su vida. [Narración: 24-25]

Joan Cañellas, con el reloj y un gigantón encima, Henrik Toft. Cuerpo al aire desde nueve metros, mínima rectificación, y ¡boom! El balón se apresura y encuentra la red. A media altura, por el costado izquierdo de un Jannick Green que ya se fue al suelo hace un rato. Medio minuto después de la primera reunión, el grupo se reencuentra pero ya enloquecido, en tremenda celebración. «Quería llorar como un canijo», explicaría Jorge Maqueda. España vence a Dinamarca en cuartos de final del Mundial como una liberación: en un final apretado, en terreno neutral, con el protagonista debido. Este hombre merece un monumento.

O, como mínimo, silencio. El tanto del ‘héroe’ bien vale una petición. Que callen ya los nostálgicos: cualquier tiempo pasado fue peor. La selección nunca había amontonado tanta gloria, nunca había jugado tres semifinales consecutivas de un Mundial. Lo hará el viernes (19:00, TDP) ante la Francia de los recuerdos vivos, que superó con sencillez a Eslovenia. Vendrá la línea de los Juegos de Londres 2012, vendrán Nikola Karabatic y Thierry Omeyer, pero tras lo vivido, el éxito ya es seguro. España, de nuevo, vuelve a rebosar razones. Una es contar con Cañellas como un referente, otra, atemorizar en defensa.

De su retaguardia vivió, en su retaguardia sufrió. «Ganar así es lo normal, la final de 2013 fue un sueño», decía Raúl Entrerríos, con toda la razón. Admitía el central que hubo minutos en los que se vio fuera. Se refería a los diez que inauguraron la segunda parte, cuando se perdió el equilibrio y Mikkel Hansen encontró su juego. Cinco goles casi seguidos del salvaje lateral (18-16, min.40), ayudado por el trabajo de distracción de Jesper Noddesbo en el pivote, abrieron un infierno en el cielo, pues no se contemplaba forma de pararle. Al final fue sencillo: sólo había que volver a menear las manos, a utilizar los muelles, a chocar contra él como bestias.

En varios episodios de guerra (18-20, min. 46), España recuperó la preeminencia que tanto le había costado conseguir en la primera parte, cuando los laterales rivales forzaban penetrando un penalti tras otro. Aún le daría tiempo a perderla y recuperarla de nuevo, antes del explosivo cierre, por culpa de una dependencia renqueante. La selección, tan brillante, tan campeona, sigue dependiendo en exceso de sus primera línea titulares, los tres nombrados (Cañellas, Maqueda y Entrerríos), y éstos son humanos. Mantener el ritmo 60 minutos tanto en ataque como en defensa es imposible, aunque el gol final también lo parecía y…

Junto a ellos y los galos, en la otra parte del cuadro, se clasificó un equipo, lo llaman Qatar. La entelequia creada por Valero Rivera eliminó a Alemania por 26-24 y se enfrentará a Polonia, que batió a Croacia. Subraya la teoría que es un hito histórico. Nunca una selección asiática había llegado tan lejos, antes sólo lo lograron dos no europeas: Egipto en 2001 y Túnez en 2005. Indica la práctica que es un bochorno para el balonmano. Sólo tres goles del conjunto local fueron anotados por un jugador nacido en el país: el extremo Eldar Memisevic, hijo de emigrantes, formado fuera. El chascarrillo del emirato se le fue de las manos al deporte internacional. En 2016 organiza el Mundial de ciclismo, el de atletismo en 2019 y el de fútbol en 2022. ¿Quién rechazará petrodólares e impedirá algo parecido?

 

 

 

 

Fuente: elmundo.es

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